domingo, 23 de marzo de 2014

El Lobo de Wallstreet: Algunas Perspectivas Psicoanalíticas

Hacía tiempo pensaba que El Gran Gatsby era la película definitiva sobre la fiesta excesiva, la fiesta salvaje, la fiesta que no conoce límites. Si no saben a qué me refiero, se los explicaré rápidamente: El Gran Gatsby, protagonizada también por Leo DiCaprio, es una película estrenada en 2013, que trata, entre otras cosas más interesantes, sobre Jay Gatsby, un magnate dueño de una casa de $30 millones de dólares, un hidroplano de 2 millones, un Rolls Royce de casi $400, 000, 2 botes de $200,000, un tren de $100,000, que contrata un surtidor de ropa por más de $400,000, un jardinero de $20,000; y hace fiestas de más de $250,000 cada una, en las cuales hay licor y comida y música en vivo, completamente gratis para sus invitados. Una vez terminada la fiesta, los ocho sirvientes de Gatsby, contratados por $800,000 dólares en total se encargan de limpiar todo el lindo cochinero de los amables invitados. Las fiestas de Gatsby son como fiestas de rockstars, los eventos lúdicos y concurridos sin consecuencias. El puro desastre.

Me equivocaba.

El Lobo de Wallstreet es otro nivel. El Lobo de Wallstreet es una película que hace ver a Gatsby como niño de kínder que festeja sus cumpleaños en MacDonalds. Inclusive a Jordan Belfort, el protagonista de El lobo, se le llama el gemelo malvado de Gatsby. ¿Por qué? Sólo hace falta echarle un vistazo somero a la película para comprender por qué. Jordan Belfort, exitoso corredor de bolsa en la ciudad de Nueva York, no sólo es dueño de una fortuna similar a la de Gatsby (o quizá mayor), sino que tiene algunas cositas que aquél no tiene: sexo desenfrenado y desenfrenado consumo de drogas y licor y desenfrenado gasto de dinero.  En Estados Unidos lo llamarían El sueño americano, pero este tipo de vida excesivo, esta vida que más bien parece un sueño que realidad, es universal: ¿Quién no quisiera vivir de esa manera, ir por la vida pensando haciendo y deshaciendo y gastando y consumiendo, como si no hubiese un mañana? En México ya existen ilustres personajes de hábitos ejemplares. Sin ir más lejos, la hija del líder sindical de trabajadores de Pemex (cuyo nombre no mencionaré). Y después de ver El Lobo de Wallstreet algo resonó en mí. Veamos algunas de las actitudes y hábitos de Jordan Belfort.

Al principio de la película, después de mencionarnos algunas de sus propiedades, entre las que se encuentran un yate de más de 170 pies, Belfort nos dice lo siguiente sobre él mismo: “También apuesto como un degenerado, bebo como un pescado, tengo sexo con prostitutas tal vez cinco o seis veces por semana… y amo las drogas”. Añade lo siguiente: “a diario consumo drogas como para sedar a Manhattan, Long Island y Queens… por un mes… [también] tomo analgésicos de 10 a 15 veces por día… cocaína para levantarme de nuevo y morfina porque es asombroso”. Desde luego hay otros ejemplos de este tipo a lo largo de la película, pero el punto es básico: Jordan Belfort y su séquito son un puñado de gulosos y lujuriosos, pozos sin fondo que por más que consuman no tienen llene. Un avaro. Erich Fromm, psicoanalista alemán, en su libro El Miedo a la Libertad, dice que en el Renacimiento, época de poder y riqueza de las clases altas, permitieron a los ricos nobles más libertad, debido a su poder y su dinero, pero también fueron más solitarios, ya que el individuo fue absorbido por un “egocentrismo pasional, una avaricia insaciable por poder y dinero” que tuvieron como consecuencia para el individuo una relación consigo mismo, su seguridad y estima, contaminadas, ya que su persona se tornó en un objeto de manipulación para sí mismo. Fromm dice, sobre los poderosos del capitalismo Renacentista, que la nueva libertad que el dinero les trajo fue una mayor sensación de poder pero al mismo tiempo una mayor soledad, duda, escepticismo y – como resultado de todo esto – ansiedad.

Podemos, pues, decir que en El Lobo de Wallstreet los personajes se manipulan a sí mismos para obtener el máximo placer que puedan de la vida. A costa de su cuerpo y salud, y a través del sexo y drogas, Jordan obtiene un placer más allá de lo imaginable, pero placer que al mismo tiempo es su autodestrucción, su muerte. Por esto no estaría de más decir que Jordan Belfort (y muchos de los otros personajes de la película) es un personaje dividido. Es decir, por un lado, se encuentra su mente, quien toma decisiones y busca, como perro hambriento, el placer, y por otro lado se encuentra su cuerpo, el envase que alberga su mente, encargado únicamente de proporcionar dicha a la mente. Esto explica también la razón por la cual las prostitutas abundan en el mundo ficticio de Jordan Belfort: existen únicamente en función de su sexualidad: dan placer sexual a los hombres. Una vez que lo proporcionan, son prescindibles y desaparecen de la vida de Jordan y sus secuaces. Hay que notar que esto mismo sucede con los clientes de su compañía: los inversionistas sólo existen en función de su dinero. Una vez que Jordan obtiene dinero de ellos, el resto importa poco (hay que notar que después que un inversionista le ha dado el sí a una transacción, por teléfono, Jordan hace un gesto que comunica, básicamente, “me lo he cogido”, como a las demás prostitutas). En el universo ficticia de El Lobo de Wallstreet, todos los personajes y sus cuerpos, e incluido el suyo, son juguetes que existen en función de alimentar la verde avaricia de Jordan Belfort, respetable corredor de bolsa.

Volviendo al tema de la ansiedad que trata Fromm, hay que notar la conversación que tiene Jordan con su jee, otro corredor de bolsa, al principio de la película, Mark Hanna. Hanna es un corredor de bolsa que tiene que echar la cocaína y las prostitutas para poder realizar su trabajo (esto él mismo lo dice) y tiene que masturbarse dos veces al día, todo esto para relajarse, liberarse del estrés, no perder su balance, no hacer implosión. Para Hanna lo importante es engañar a la mente a través del cuerpo y producir una falsa sensación de sosiego que en algún momento se llenará de nuevo de estrés y caos y peligro de implosión. Respecto a la sexualidad, Fromm dice que este tipo de hombres “han perdido la habilidad para diferenciar entre una sensación falsa y un verdadero sentimiento”, lo cual tiene como resultado una actividad sexual compulsiva, que se “consume como licor o droga, que no tiene un gusto en particular pero hace al individuo olvidarse de uno mismo”. Me parece que esta explicación se ajusta perfectamente al tipo de vida que lleva Hanna y que con el paso tiempo adoptará como propia el buen Jordan. Es necesario notar que la eyaculación es generalmente vista como una explosión, un arrojamiento hacia afuera, mientras que la implosión es concebida como un colapso violento que sucede hacia adentro. Implosión, curiosa versión del infierno.

A propósito del egoísmo, Fromm dice que el hombre egoísta “nunca está satisfecho, siempre encuntra sesasogiego, empujado por una aprehensión de no tener suficiente, de perderse de algo, de la privación de algo… tiene envidia de que alguien pudiese tener más” (43). Esto es cierto con respecto a La Duquesa, Naomi, la esposa de Jordan, a quien roba de otro personaje en una de esas fiestas extremas y por quien abandona a su esposa, Teresa, quien inclusive, al quedarse Jordan desempleado, estaba dispuesta a empeñar su anillo de compromiso para poder comer los dos. En una época en la cual las mujeres han perdido algo de humanidad y en cambio han ganado características de objetos, el éxito y poder también se manifiestan en la posesión de una mujer bella, casi increíble. Recordemos que, al principio de la película, explicando por qué el dinero es la mejor droga de todas, Jordan dice que el dinero permite comprar mejores mujeres. Al igual que el yate, las casas y los carros, las mujeres no solamente se rentan, como las prostitutas, sino que se compran, como la Duquesa. ¿Por qué? La respuesta quizá nos la dé Octavio Paz, cuando dice que “el siglo XX ha sido el siglo… en que se ha convertido [al] cuerpo en publicidad”. Si el cuerpo bello de Naomi es, entonces, publicidad, ¿qué es lo que está comunicando esta publicidad? En este caso, la Duquesa, al ser esposa de Jordan, comunica al mundo lo poderoso y rico, lo especial y único, que debe ser Jordan para tener a su lado a una mujer tan bella como ella misma. Citando a Rachel Bowlb, sobre Dorian Gray, Naomi es, pues, “publicidad andante”. Sin embargo, a pesar de su belleza, Naomi no es suficiente para Jordan, ya que Jordan sigue acostándose con prostitutas y siéndole infiel en cuanto la situación se presente. En pocas palabras, la Duquesa se convierte, dentro de la película, en un objeto desperdiciado. Qué pena: tan agradable que se ve.

Hablando más sobre el egoísmo, Fromm dice lo siguiente: “el egoísmo no es idéntico al amor propio, sino su opuesto exacto. El egoísmo es un tipo de avaricia, y como toda avaricia es insaciable; por lo cual, nunca existe verdadera satisfacción. La avaricia es un pozo sin fondo, que exhausta a la persona que la tiende en un esfuerzo sin fin para satisfacer la necesidad, sin llegar nunca a una verdadera satisfacción”. Esto es evidente en El Lobo de Wallstreet, en la escena en la cual Jordan describe su viaje a Suiza. Jordan dice que consume Ludes a la mañana, a la tarde, a la cena junto con cócteles y un par de Valium, a la noche un par de más de Ludes, que es cuando pierde todas sus habilidades motrices, y para las diez no sabe qué o quién es. En esta escena, vemos a Jordan teniendo sexo con una prostituta en una cama, más bien, a una prostituta teniendo sexo con un monigote, un muñeco inflable con cara de muerto. Me parece que es en esta escena, en la que vemos a Jordan teniendo sexo sólo por tener sexo, teniendo sexo sin realmente disfrutarlo, ya que ni siquiera está consciente para sentir lo que está haciendo, que podemos comprender la idea de Fromm de que la avaricia es un pozo sin fondo, que exhausta a la persona por no poder conseguir la satisfacción que tanto anhelo. Tanto sexo y tanto dinero para que Jordan siga igual de incompleto que siempre. Pobre tipo.

Ahora, ¿por qué un tipo que lo tiene todo no tiene llene? Fromm dice que el egoísmo tiene origen en una “falta de amor por sí mismo”, ya que “la persona que no se ama a sí mismo, que no se aprueba, se encuentra en una constante ansiedad respecto a sí mismo” y “debe preocuparse de sí mismo, ávido de obtener todo para sí mismo, debido a que él carece de seguridad y satisfacción”. ¿Podemos decir que Jordan Belfort cae en esta descripción que Fromm nos da? Jordan nunca nos habla sobre su autoestima ni su percepción de sí mismo pero al principio de la película nos dice que él es un antiguo miembro de la clase media criado por dos contadores en un diminuto apartamento en Bayside Queen. A pesar de que esto no nos habla sobre su autoestima o falta de amor propio, no sería exagerado decir que en un mundo capitalista, en el cual el éxito y valor de una individuo se mide por su cuenta de banco, Jordan Belfort aprendió a despreciarse desde chico por ser un integrante de la clase media (igual que, dicho sea de paso, Gatsby se despreciaba por ser de orígenes humildes) y al verse del tamaño del apartamento en que creció, en Bayside Queen.  Inclusive también podríamos decir que Jordan ni siquiera sabe que él alberga esta idea sobre sí misma; él solamente la tiene y esta idea dañina para sí mismo rige su conducta y actos de manera inconsciente.

De manera general, podríamos decir que, igual que en El Gran Gatsby y las vidas de muchos rockstars, la fiesta es el elemento predominante en El Lobo de Wallstreet. Se la viven de fiesta, hasta que el cuerpo aguante. A propósito de la fiesta, Octavio Paz dice, en El Laberinto de la Soledad, que “en ciertas fiestas desaparece la noción misma de orden. El caos regresa y reina la licencia. Todo se permite”, que en la fiesta “se violan reglamentos, hábitos, costumbres. El individuo respetable arroja su máscara de carne y la ropa obscura que lo aísla y, vestido de colorines, se esconde en una careta, que lo libera de sí mismo” y que “a través de la fiesta la sociedad se libera de las normas que se ha impuesto. Se burla de sus dioses, de sus principios y de sus leyes” y que “todo pasa como si no fuera cierto, como en los sueños”. ¿Podríamos decir que esto sucede en El Lobo de Wallstreet? Por supuesto que sí: Jordan Belfort y sus séquitos parecen sátiros, hijos de Dionisio, que tienen sexo con lo que se mueva y se deje. Sin embargo, hay una diferencia que deberíamos notar. La mayoría de nosotros, entes aburridos y pobres, vivimos en una realidad con leyes y reglas que se nos es permitido romper romper en la fiesta, como dice Paz, pero estas fiestas no suceden siempre; se dan de vez en cuando (dependiendo de las costumbres de cada quién, ¿cierto). Pero por falta de recursos o libertad o tiempo, por trabajo o escuela, no podemos vivírnosla de fiesta siempre. La fiesta, al igual que el sueño y la vida y casi todo en el universo, tiene principio y fin, límite y durabilidad. Quizá ése sea su atractivo: que sucede esporádicamente. De otra manera, si la fiesta fuese eterna, ¿aburriría? Probablemente sí.

Pero en El Lobo de Wallstreet no es el caso. Los personajes se drogan y tienen sexo y beben a toda hora, en cualquier lugar (en el baño, en el trabajo, en vuelos privados), no piden permiso a nadie, tampoco perdón, el único descanso que conocen es el preludio a la fiesta. En pocas palabras, hacen lo que se les da la gana. ¿Por qué? Su dinero se los permite. En El Lobo de Wallstreet sueño y realidad no son líneas separadas sino líneas convergentes que se acercan, la una a la otra, cada vez más hasta fundirse en una sola. Por ende, podríamos decir que El Lobo de Wallstreet es una película cuya realidad es surreal. ¿Qué es el Surrealismo? Etimologicamente, el término surrealismo se compone de sur (por encima, en francés) y realismo. Es decir, lo que está por encima de la realidad. André Breton, en su Manifiesto Surrealista, lo define como el movimiento que estriba en la creencia de la superioridad de la realidad de “ciertas formas de asociación hasta hace tiempo despreciadas” (Podemos traducir esta frase, para darle sentido a El Lobo de Wallstreet, como la superioridad de una realidad cargada de prostitutas suculentas y dinero a raudales, drogas únicas y alcohol exquisito); la creencia en “la omnipotencia del sueño” (¿Qué tipo de sueño? Ah muy fácil – todo aquel cargado de prostitutas suculentas y dinero a raudales, drogas únicas y alcohol exquisito); la creencia en “el desinteresado juego del pensamiento” (es decir, a hacer y cumplir cualquier capricho y deseo al cual el “desinteresado juego del pensamiento” nos lleve”). El surrealismo además tiende a “arruinar los otros mecanismo físicos” (como, por ejemplo, todas las reglas y hábitos y dificultades que nos impidan ser amos absolutos de harenes cargados de coca y billetes y mujeres) y, por último, el surrealismo tiende a sustituir estas costumbres como fuente de soluciones “a todos los principales problemas de la vida” (¿Cuáles son estos “principales problemas de la vida” en El Lobo de Wallstreet? La falta de dinero y sexo y drogas a raudales. Ésta es la realidad de Jordan Belfort, la realidad con la cual nosotros, pobres ilusos, sólo podemos vivir en la fiesta, según Octavio Paz, pero, desde luego, muy de vez en cuando y muy limitadamente, ya que ¿quién de nosotros tiene tanto dinero como para gastarse $250, 000 dólares en una fiesta de una sola noche? Entre muchos otros, Jordan Belfort, y he aquí la diferencia entre la fiesta de Jordan y la fiesta nuestra: Gracias a su dinero y poder, Jordan Belfort sí puede vivir prolongar su orgasmo hasta el infinito. ¿Qué lo detiene? Casi nada; hasta la última parte de la película, el gobierno, pero fuera de todas sus irregularidades fiscales y transgresiones legales, nada. Por esta razón podemos decir que la vida de Jordan Belfrot es un surrealista: porque ha traspuesto su realidad de hijo legítimo de Dionisio, el dios del vino, la locura y el éxtasis. Es decir, Jordan vive la realidad surrealista de vivir en un perpetuo orgasmo. Bien por él, ¿no? Casi bien por él, más bien, si no es que, según Fromm, Jordan es un pozo sin fondo.

En un lugar y época que comunican que el cielo es el límite, todo es proclive a pervertirse y degradarse, como en este caso, Jordan Belfort. El Lobo de Wallstreet es una comedia negra, razón por la cual todos los desórdenes mentales y existenciales de Jordan no se ven con solemnidad de manicomio o diagnóstico psiquiátrico sino con risa y cinismo. Y no es para menos. Jordan Belfort, corredor de bolsas mezquino y sin escrúpulos, misógino infiel y descarado, consumió tantas drogas que bien se pudo haber quedado en el viaje en una de ésas. Su sobrevivencia es un milagro. Y los milagros siempre son material de comedia.



Referencias

Breton, André. “Manifeste du Surrealism”. Œuvres complètes I. Paris: Éditions Gallimard, 1988,
1332-1338. Impreso.
Carnes, Patrick. "Understanding Sexual Addiction". Siecus Report The Debate: Sexual
Addiction and Compulsion, 31.5: junio/julio (2013): 5-7. Web. 23 de Marz 2014.
Êdoctum Carpe Diem. “Êdoctum: Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, debate e”. Youtube.
Youtube, 11 Feb. 2013. Web. 23 de marzo de 2014.
Fromm, Erich. The Fear of Freedom. Great Britain, 1942. Web. 23 de marzo 2014.
Lamm, Nickolay. "How Much Would it Cost to be Great Gatsby?". nickolaylamm,
WordPress, 10 Mayo 2012. Web. 23 de Marzo 2014.
Nunokawa, Jeff. "The Importance of being Bored: The Dividends of Ennui in the Picture of
Dorian Gray." Studies in the Novel 28.3 (1996): 357-71. ProQuest. Web. 23 Mar. 2014.
Paz, Octavio. El Laberinto de la Soledad. Madrid: Fondo de Cultura Economica, 1992.
Impreso.
Powers, John. "Leonardo DiCaprio Is Jay Gatsby's Evil Twin in The Wolf of Wall Street".
Vogue, Condé Nast. Web. 23 Marz 2014.
The Wold of Wallstreet. Dir. Martin Scorcesse. Perf. Leonardo Dicaprio. Paramount
Pictures,2013. DVD.

viernes, 14 de febrero de 2014

Sobre el amor

El amor se acomoda mejor al teatro que a la vida. En el teatro el amor es siempre trama para comedias y de vez en cuando alguna tragedia, pero en la vida real es causa de muchas travesuras, a veces como las sirenas, a veces como las Furias. Podemos observar que entre los grandes y nobles hombres cuya historia, tanto antigua como reciente, aún nos sobrevivan, no hay ninguno que se haya dejado llevar por esa loca emoción que llamamos amor, lo cual demuestra que los más grandes gobernantes y líderes se mantienen alejados de esta pasión inconstante. Aun así notemos a Marco Antonio, uno de los dos gobernadores del imperio romano, y Apio Claudio, el administrador y legislador: mientras que el primero era lujurioso y rebelde, el segundo era tranquilo y sabio. Esto nos hace concluir que el amor puede encontrar entrada en un corazón abierto pero también en uno bien resguardado, si uno baja la guardia. Por esto, resulta pobre la siguiente oración de Epicúreo: Cada uno de nosotros somos el uno para el otro suficiente espectáculo, como si el hombre, creado para contemplar el cielo y todo objeto noble, no tiene más opción que arrodillarse ante un pequeño ídolo y hacerse su vasallo pero no esclavo de la boca como los animales sino del ojo, que se le dio para propósitos más nobles.

Son notables los excesos de esta pasión y la manera en que distorsiona la naturaleza y el valor de las cosas, que hablar siempre con exageraciones sólo se da en el amor. Y no es sólo en la manera de escribir, puesto que es bien sabido que el archeadulador, con quien todos los aduladores tienen un acuerdo, es el propio ego del hombre, ciertamente el amante lo es más. Ya que nunca hubo hombre vanidoso que estuviese tan satisfecho por admirarse a sí mismo como el amante lo hace con el amado, por lo que, como es bien sabido, es imposible amar y ser sabio al mismo tiempo. Y esta debilidad ni siquiera aparece en los otros, incluyendo al amado, sino en todos los amados, a menos de que el amor sea recíproco. Puesto que es regla general que el amor con amor se paga cuando no se paga con un callado desprecio. Quién sabe hasta qué punto el hombre procurara esta pasión, que es la perdición de todas las cosas y también de ella misma. Respecto a las otras cosas que pierde, la decisión del poeta Paris también figura en ellas: prefirió a Helena y rechazó los regalos de Palas y Juno. Ya que quien estima tanto el amor rechaza tanto las riquezas como la belleza.

El poder incontrolable de esta pasión se observa más en épocas de debilidad, las cuales son épocas de prosperidad y épocas de adversidad, aunque de esta última se ha visto poco, ambas despiertan el amor y lo vuelven más intenso, y por tanto lo muestran como el hijo de digno de la locura. Es mejor el camino de quienes no son tan fuertes para resistirse al amor lo mantienen en su debido lugar, y lo mantienen fuera de las acciones y asuntos serios de la vida, puesto que el amor interfiere con los negocios, arruina la fortuna de los hombres y les hace creer que no pueden ser constantes en la búsqueda de sus propios intereses.

No sé por qué pero los militares son más dados al amor igual que al vino, puesto que riesgos tomados por lo general se pagan con placeres. Existe, me parece, en el hombre una inclinación natural al amor al prójimo, el cual si no se le da a uno a pocos se le da con naturalidad a muchos, y vuelve al hombre más humano y caritativo, como a veces es visto en los frailes. El amor nupcial engendra la humanidad, el amor entre amigos lo perfecciona, pero el amor excesivo lo corrompe y lo degrada.


jueves, 13 de febrero de 2014

Oda al ruiseñor

Mi corazón se aflige, y un letárgico sopor 
Pincha mis sentidos, como si de cicuta
Me hubiese embriagado 
O hastiado de opio hacía un momento 
Y en el Leteo me hubiese bañado,
Mas no porque envidie tu feliz suerte,
Sino porque en tu dicha soy también dichoso,
Y porque tú, dríade voladora de los bosques,
En conciertos musicales y sombras infinitas,
Único solista cantas al verano.

¡Beber un céfiro de vino! añejado 
Por mucho tiempo en las profundidades de la Tierra
Que supiera a flor y a verde campo,
A Baile, a canciones provenzales, a alegría soleada.
¡Una taza de Sur cálido!
Lleno de Hipocrene, rojizo y verdadero,
Con tiras de burbujas en la orilla,
Boca morada,
Y Beber y partir del mundo inadvertido
Y a tu lado perderme en el bosque oscuro.

Sí, perderme y evaporarme y olvidarme
De aquello que tú en la patrio de las ramas ignoras:
Cansancio y fiebre, esta inquietud donde me encuentro
Junto con otros para escuchar enojos y lamentos;
Donde las canas viejas se estremecen,
Donde la juventud enjuta y pálida para morir crece
Donde la cavilación es vasija de dolor llena
Y desencantos de pesados ojos,
Donde la belleza el brillo de sus ojos pierde
Y donde el amor les llora en duelo sin descanso. 

¡Lejos, muy lejos! Y yo a ti iré,
No en el carruaje de Baco y sus leopardos,
Sino en las etéreas alas de la poesía
Aunque la mente dude y se retraiga.
Ya contigo tierna es la noche
Y en su trono feliz la Luna Reina
Escoltada por su corte de estrellas hadas,
Pero aquí no hay luz alguna,
Salvo la que del cielo el viento sopla,
En medio de pesares verdosos y podridos caminos sinuosos. 

Mirar qué flores que mis pies pisan, ya no puedo, 
Ni el incienso suave que de las ramas cuelga
Pero en esta oscuridad embalsamada, 
Escucho las dulzuras con que el mes adecuado 
Riegan el pasto y matorral y árbol de frutas,
La blanca majuela y la rosa eglantina
Y las violetas de corta vida cubierta de hojas
Y el retoño primogénito de Mayo,
Y la roza almizclada cubierta de vino tinto,
El murmullo del vuelo de las moscas en las tardes veraniegas.

En la penumbra esto escucho; y por largo tiempo
Dócil me he dejado llevar por la tibia muerte 
Y le he pedido en muchas rimas inspiradas por las musas
Hacer mi pobre aliento uno con el aire.
Y ah hoy más que nunca qué feraz sería morir:
Fallecer a la medianoche, tranquilo, sin dolor alguno,
Mientras tú viertes mi alma en un éxtasis total
Puesto que tu música perpetua 
Mis oídos limitados no alcanzan a escuchar 
Y tu réquiem no sería más que tierra y polvo sucio. 

Tú naciste para no morir, ave inmortal.
Ninguna criatura podrá devorarte nunca,
La inefable voz que esta noche me atrapó
Cantó también en tiempos de emperadores y bufones,
Y quizá esa misma canción llegó hasta el 
Herido corazón de Ruth, cuando, 
Nostálgica por su patria,
Lloró en medio de cultivos extranjeros,
El mismo que encantó ventanas increíbles, abriéndolas a
La espuma de mares peligrosos en mágicas tierras desoladas.

¡Desolado! Palabra que como campana
Me dobla de tu lado a mis tristezas.
Adiós. Mi imaginación no puede engañarme
Por tanto tiempo, como a otros sí, 
Engañoso duende.
Adiós, adiós. Tu lastimero himno languidece
Más allá de los prados, donde corre el riachuelo de la colina
Y que ahora sepultado corre callado en los claros del valle.
¿Fue aquello una visión o epifanía?
Ida es ya la música: ¿Despierto ahora o duermo nunca?

viernes, 7 de febrero de 2014

¿Time to Pretend de MGMT como parodia?: Un vistazo a una canción de rock

MGMT y yo no somos un amor a primera oída. Escuché Time to Pretend por primera vez hace un chingo de años, y durante todo este tiempo no me ha interesado añadirla particularmente a mi biblioteca musical. Sin embargo, quién sabe por qué, últimamente la he traído pegada a la cabeza, como mosca a la basura. En parte – creo – se debe a que el intro de la canción es pegajoso y en las ocasiones que me topo con ella de pronto me encuentro a mí mismo subiendo y bajando mi pie al ritmo de la batería. En parte se debe a la letra. Cada vez que he escuchado someramente la letra de la canción, me he sentido insatisfecho, efecto que sólo lo logra la poesía que requiere de más de dos lecturas para entenderse. Hace poco, después de leerla y escucharla detenidamente, he llegado a la siguiente conclusión: Time to Pretend tiene valor paródico, ya que la letra expone a la burla las aspiraciones vanidosas y autodestructivas de la juventud que se encuentra en búsqueda de la vida locota - es decir, la vida rockstar. Así tal cual. Desde luego que dicha tesis es muy atrevida teniendo en cuenta que hablamos de una canción de rock hecha por rockstars – sin embargo, éste es el argumento que arroja el análisis de su servilleta. Veamos por qué.

Para fines prácticos, digamos que la voz poética de la canción es un bato joven, un morrito, que tiene aspiraciones de rockstar. Pero este bato, en el coro y algunos versos y estrofas, de pronto cambia a un nosotros, incluyendo a alguien que solamente él y Dios y su madre conocen. ¿Exactamente quién es ese nosotros? Es un nosotros genérico que bien puede incluirme a mí, a ti lector, a la muchachada de hoy en día o gente que comparta pretensiones de rockstar.

La canción comienza con el bato declarando su juventud al mundo: “I’m feeling rough, I’m feeling raw, I’m in the prime of my life”. La llamada Flor de la Vida de la cual hablaba mi amiga Andrea para referirse a esa edad (cada quien tiene un número fijo en la cabeza) en la que uno se encuentra en el pináculo más alto de la existencia, antes de la cual uno no es joven sino niño mión y después de la cual uno ya se encuentra en camino para convertirse en ruco. Y en esta juventud efímera y bella el bato quiere hacer algo grande con su vida, algo en realidad espectacular. ¿Qué quiere? Fácil: El bato quiere llegar a ser rockstar: “Let's make some music make some money find some models for wives”. No es necesario partirnos la cabeza para saber por qué: La vida de rockstar es el tipo de vida que muchos morritos quisieran para sí mismos. Lo extraño aquí es que el morrito asocie la juventud directamente con la vida rockstar, como si quisiese decir que la juventud es el único tiempo para lanzarse al éxito y a vivir cual reyes mientras se tiene la piel fresca, como muchos otros (Bieber, Cyrus y toda la pléyade de mocosos que desfilan por MTV y VH1 y demás medios). Sólo que habría que preguntarnos, ¿no?, ¿por qué la fijación, quizá neurótica y vanidosa, con la juventud y el éxito? ¿Por qué la juventud es la única etapa de la vida en que el éxito tiene que suceder; si no, mejor que ni nos busque? Esto me recuerda un poco al siguiente diálogo en Un Marido Ideal de Oscar Wilde sobre el éxito en la juventud

Lord Goring: Te subestimas, Robert. Creéme: inclusive sin el dinero, podías haber sido tan exitoso como ahora

Robert Chiltern: Cuando fuse viejo, quizá. Cuando ya hubiese perdido mi interés por el poder o ya no pudiera usarlo. Cuando estuviese cansado, gastado, decepcionado. Quise mi éxito en la juventud. La juventud es el momento indicado para el éxito. No podía esperar.

Quién sabe. Sólo sabemos que el bato quiere ser rockstar y quiere lo chido de la vida, nada de fregaderas: dinero y morras. Y no contento con lo anterior, el bato desea más; el bato desea placer autodestructivo: “I'll move to Paris, shoot some heroin” y en el cuarto verso menciona la cocaína y carros elegantes (esto haciendo referencia a la frivolidad y materialismo crudo).

Ahora, la droga es tema delicado. Nadie de la muchachada quiere escuchar lo perniciosas que son y por ahí haya quien pueda decir que no todo consumidor de drogas es un drogadicto ni se está labrando la muerte. Nadie quiere ser ni quiere tener cerca a un aguafiestas santurrón que promueva la maldita salud tan despreciada. Sin embargo, en esta ocasión la canción habla sobre las drogas desde un perspectiva de muerte; esto lo comprobamos en el coro: “This is our decision to live fast and die young / We’ve got the vision, now let’s have some fun”.Con estos versos, el bato, el yo poético, cambia a ser batos, el nosotros poético, que básicamente dice: ¿sabes qué? Este camino de químicos y hartazgo me va a matar, pero en el camino viviré intensamente, a toda madre, y mi espíritu bien vale todo esto: ya sé lo que quiero hacer de y con mi vida, chingue a su madre todo: a comer y a follar que el mundo se va a acabar (casi casi). Hedonismo puro, hedonismo que converge en cierta parte con el nihilismo, en el sentido de que los batos, el nosotros poético, niega la muerte y también niega la vida y solamente rescata el placer (autodestructivo) y la diversión de la carne (Nota: Este hedonismo me recuerda al hedonismo narco, sólo que sin tintes bárbaros y sádicos).

Desde luego, este pacto, hasta cierto punto, fáustico, entre los batos y el mundo terrenal, como bien dijimos, tendrá un costo espiritual. “Te doy mi alma a cambio de algo” – en este caso, el algo es la vida rockstar (En Fausto de Goethe es el conocimiento eterno y en El Retrato de Dorian Gray es la juventud y belleza eterna). En el primer coro los batos manifiestan que comenzarán con el pacto: “Forget about our mothers and our friends”. Hecho esto, el mundo terrenal – es decir, aquello o aquel con quien los batos hacen el trato – les concederá su deseo.

El pacto fáustico tiene dos caras: la de dolor y la de placer. Después del placer otorgado, sigue la del dolor. ¿Cómo manifestarán los batos de Time to Pretend el dolor? A través de la nostalgia de haber dejado atrás a los seres queridos y el dolor de haber intercambiado amor por una vida superficial. Algún pasado de listo por ahí podría decir que los batos ni puta idea tienen en lo que consiste el precio por pagar a cambio de la vida rockstar, pero ese pasado de listo se equivocaría: Los batos están muy conscientes de lo que sufrirán a cambio de este pacto y lo expresan en los siguientes versos:  

I'll miss the playgrounds and the animals and digging up worms.
I'll miss the comfort of my mother and the weight of the world.
I'll miss my sister, miss my father, miss my dog and my home.
Yeah, I'll miss the boredom and the freedom and the time spent alone

La estrofa que sigue al coro es desconcertante. El bato dice básicamente que el pacto fáustico y sus funestas consecuencias son casi inevitables: “But there is really nothing, nothing we can do / Love must be forgotten. Life can always start up anew”. Este último verso merece análisis a fondo. ¿La vida siempre puede comenzar de nuevo? Habríamos que definir primero en qué es la vida para los batos de Time to Pretend. Por lo visto, para estos dos morritos la ‘vida’ es ese ciclo de superficialidad de vida rockstar: “The models will have children, we'll get a divorce, / We'll find some more models, Everything must run its course”. Los batos estos parecen decir al mundo: tendremos hijos regados, nos divorciaremos, pero ¿sabes qué? No hay pedo, porque modelos buenotas y jóvenes sobran. Así es la vida, viejo. Ni modo. Los batos, además, proponen el comienzo de una nueva vida (otra versión del limbo existencial vacío y sin sentido) sobre las ruinas de una vida que de entrada era igual de vacía y sin sentido. Esposa nueva, vida nueva, eh. ¿Qué tal? Sin embargo, habría que preguntarnos: Ese tipo de vida ¿es realmente vida o una versión cínica de la vida? Como si el dolor ocasionado por una vida inestable no importara y todo debiera seguir como antes, en un perpetuo status quo.

En el último coro, los batos pintan el triste final de su inmunda: “We'll choke on our vomit and that will be the end”. Un final triste para una vida a toda madre. ¿Qué más se puede pedir?

Sin embargo, queda pendiente una pregunta: ¿Por qué chingados Time to Pretend? En español, Tiempo de Simular… por lo menos en apariencia. Pero ¿simular qué o por qué? Según el diccionario de la RAE, simular es “Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es”. Entonces, ¿los batos en la canción exponen su vida ridícula abiertamente y con el verbo pretend (simular) intentan decir que ella misma y su nosotros, al entregarse a la vida, están fingiendo ser algo que no son? Entonces, ¿qué son? ¿Los niños cuyos orígenes se encuentran en los suburbios tranquilos y aburridos donde esperan papi y mami y los gusanos en el jardín para jugar, como se describen a sí mismos en la estrofa que sigue al primer coro? Sinceramente, esta interpretación no me convence del todo. No creo que los batos estén diciendo que se encuentran solamente posando. Habría que volver, pues, al verbo pretend.

Según el diccionario de Oxford, pretend tiene las siguientes definiciones:

“Behave so as to make it appear that something is the case when in fact it is not”
“Engage in an imaginative game or fantasy”
“Lay claim to (a quality or title)”

De todas estas definiciones, las que más me gustan y siento que se ajustan a la canción son las dos últimas: “involucrarse en un juego de imaginación y fantasía” y “exigir una posición o título”. Siento que en lugar de decidirme por una en lugar la otra, podemos dar a MGMT la característica Shakesperiana por excelencia: El uso de dos significados distintos de la misma palabra simultáneamente. Entonces, en primera Time to Pretend puede significar lo siguiente: Tiempo para involucrarnos en juegos imaginativos y fantasías. Debido a que juego y fantasía son características atribuidas a niños, entonces Time to Pretend, desde el título hasta el último verso, hablan sobre un tipo de vida intenso y destructivo que en el fondo es pura niñada, como si fantasear con ese tipo de vida y de hecho vivirla fuese, en realidad, juego de niños. ¿La vida de rockstar tiene algo de infantil? Puede ser: La vida rockstar nos ofrece el escenario y medios para desatar todos nuestros endemoniados sueños infantiles y dejarnos llevar por ellos hasta donde nos lleven. Ahora, a través de la burla, los batos de Time to Pretend puede darnos el siguiente mensaje: nuestras vidas son puras niñadas, pero habría qué preguntarnos: ¿Con esta interpretación la canción tiene cierto corte moralista? Desde luego. En este sentido la canción pasa de la inofensiva parodia a la educativa sátira. Por otro lado, esta interpretación hace forzosa una pregunta:

¿Por qué mierda Andrew Vanwyngarden y Ben Goldwasser, los batos de MGMT, escribirían una sátira sobre la vida que ellos mismos eligieron y quizá practican? Habría que preguntarles, ¿no? Como buen estudiante, hice mi tarea e investigué sobre lo que MGMT dijo sobre Time to Pretend y su mensaje, y solamente encontré una referencia, una entrevista en la que dicen lo siguiente: “the lyrics are just about us imagining being rock stars....and yeah, fantasy rock star life”. No agregan más – no se ponen profundos ni filosóficos ni moralistas. Ni idea del propósito detrás de la canción. ¿Nos están tomando el pelo? ¿Por qué un par de rockstars que, según he visto en entrevistas, no parecen tomarse las cosas muy en serio, escriben una canción que, mínimo, parodia (si no es que satiriza) el estilo de vida que los rodea? ¿Los de MGMT son jóvenes por fuera pero viejos amargados y aburridos por dentro que andan señalando todas las burradas que hacen los que son como ellos, es decir, lo que también son rockstars, a cada rato? ¿Son rockstars que se la pasan a toda madre mientras están jóvenes pero ya cuando tiren el rucazo le bajarán y sentarán cabeza? Ni idea. Solamente ellos y sus madres y Dios lo sabrán – y sobre Dios dudo mucho. Solamente por esto, creo que la interpretación de parodia es aceptable y la de sátira no: La parodia, por definición, está carente de lección moralista; la parodia es solamente imitación por burla y ya y se chingó. Por otro lado, la sátira no sucede por accidente: la lección moralista detrás de la sátira es intencionada, ya que el autor tiene muy en cuenta los defectos de la sociedad de la cual se burla y con esos defectos crea un espejo deformado a través de la cual la gente puede ver la espantosa cara de su alma llena de granos e imperfecciones morales. En este sentido, no creo que MGMT, como banda, haya tenido el cinismo o quizá hipocresía de decir a la muchachada de hoy en día algo así como: No sigan esta vida chavos; no sean como nosotros, esta vida es mala y envenena. Esta interpretación descartada, la simple burla de su propia vida sí me parece adecuada. Inclusive, la interpretación de la parodia puede ajustarse al comentario que hicieron sobre la canción: “the lyrics are just about fantasy rockstar life”. Yo me imagino a los batos de MGMT correando una tarde e imaginando su futuro en la escena musical: “imagínate, cabrón”, seguramente le dijo uno al otro, “que seamos rockstars y elijamos el camino que todos eligieron: puro desmadre, pura droga, pura modelo, pura muerte y nos olvidemos de todos seres queridos”. Imagino a ambos riendo y encontrando risible el lado frívolo y autodestructivo y vacío de la vida que parece prometer colmarnos de felicidad y dicha que ni siquiera el Paraíso puede igualar. Sí: la parodia parece ser la interpretación adecuada.

En segunda, Time to Pretend puede significar lo siguiente: Tiempo para exigir una posición (“Lay claim to (a quality or title)). La definición se ajusta a toda madre al mensaje de la canción. La vida de rockstar no es solamente un estilo de vida – es también una posición en la sociedad, en el mundo, un título de nobleza moderno capitalista. Un rockstar es un puto amo, es un rey, y como tal vive a sus anchas, a gusto, sabiéndose rico y famoso, creativo y deseado, admirado y envidiado. Recordemos los siguientes versos de la canción que no analizamos con detenimiento con anterioridad: “Yeah, it's overwhelming, but what else can we do / Get jobs in offices, and wake up for the morning commute”. En el verso diecisiete también hace referencia al aburrimiento: “Yeah, I'll miss the boredom and the freedom and the time spent alone”. Los batos parecen decir lo siguiente: ¿Una vida en la cual cada puta mañana debo pararme temprano para tomar el pinche camión ojete que me llevará al trabajo más aburrido del mundo? No, gracias, chavo; vete a la mierda – yo quiero algo mejor – yo merezco algo mejor. ¿Qué es este algo mejor? Obviamente la vida rockstar – el título de rockstar. Time to Pretend: Tiempo para exigir una posición en el mundo superior a la que ya tenemos. Exigentes, los cabrones. Fíjense nomás.

Una última interpretación aunada a la anterior. A pesar de que pretend y pretender son falsos cognados (como falsos cognados son grade (calificación) y grado (degree)), si nos pasamos la traducción exacta por los pies y vemos pretend como pretender, entonces tenemos el siguiente resultado: Time to Pretend: Tiempo para querer ser o conseguir algo – tiempo para querer ser o consegur ser rockstar. Parece ajustarse, ¿no? Desde luego esta interpretación tiene una gran falla debido a que la premisa para su interpretación es intrínsecamente ilógica e imprecisa, pero YOLO.

Ahora, ¿por qué “fated to pretend”, por qué destinados a todo este desmadre? ¿Quién destinó a estos batos a seguir este camino, elegir esta vida? O, más bien, ¿por qué están destinados? El destino implica la idea de que alguien o algo controla las decisiones de los batos estos. ¿Qué es ese algo o alguien? ¿Dios, la publicidad, MTV y VH1 y revistas y la sociedad y la época en la que vivimos que nos bombardea diariamente con la idea de que nuestra vida solamente adquiere valor si sobresalimos, si nos levantamos sobre los demás, en forma de rockstars valemadres? Si alguien tiene una respuesta para esta pregunta, soy todo ojos.

martes, 4 de febrero de 2014

Carta a Dorothy Butler, Mayo 1924

Querida Doroty,

No puedes ser más consistente.

Tu carta en la cual acusas a Lewis, con quien te vas a casar, de cobardía y doble moral mientras que desprecia a tu madre no puede ser más consistente.

… Aunque te haya besado, Dorothy, aun cuando nos hayamos besado, nunca me agradaste pero estaba dispuesto a hacer un esfuerzo para que me agradaras, sólo para visitar a Lewis ocasionalmente. Hice el esfuerzo con resultados exitosos en innumerables ocasiones. Al final ya no pude. Fue un alivio. Aun así quise guardar las apariencias para mantener a flote los ritos sociales.

Respecto al comentario de Hadley, que eres egoísta, estoy seguro que fue bastante sincero. Creo que en esa ocasión mis palabras exactas fueron que eres una perra ingrata y egoísta y que él estaría mejor en las manos del Dr. Fernández que casado contigo. Aun sostengo esta opinión aunque el lenguaje sin duda es inmoderado.

Ahora que has arruinado los ritos sociales, los cuales apreciarás a medida que envejezcas, porque, Dorothy, créeme, tú envejecerás, debido a la necesidad de hacer el trato humano soportable, por tu carta sin duda en interés de la franqueza y la consistencia estarás muy contenta en saber lo que en verdad pienso de ti.

Dorothy, nunca te lo dire. A decir verdad, no sé qué es lo que opino de ti. No he cavilado sobre nada en mucho tiempo.

Que no se te suba a la cabeza, Dorotyhy, que responda la carta que enviaste a Hadley. Sé que no me la escribiste a mí. La respondo porque me divierte escribir una carta amistosa. ¿Es amistosa  no lo crees? Tal vez tú no la veas así. Aun así cada vez que la leo me siento más amigable. De hecho, odio tener que mandártela. Pero me quedaré con una copia. Tú quédate con la original.

Para hacer el manuscrito más valioso la firmaré,

Con cariño como siempre,
Ernest Hemingway


PD – Hadley dice que lo sentirá mucho si Lewis nos hace una visita sin permiso

sábado, 21 de diciembre de 2013

La mosca

Pequeña mosca,
Tu dulce juego
Mi ciega mano
Ha aplastado.

¿Qué no soy
Igual que tú?
¿Y no eres tú,
Igual que yo?

Pues yo bailo
Bebo y canto
Hasta hallarme
Ciega mano

Si ideas son 
Vida aliento y fuerza
Y falta de vida es
Falta de ideas;

Entonces 
Mosca soy
Si vivo 
O muero yo

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Colinas como elefantes blancos

Las colinas del otro lado del valle del Ebrol eran largas y blancas. En este lado no había sombra ni árboles y la estación estaba entre dos rieles que corrían hacia el sol. Junto a la estación caía la sombra cálida del edificio y una cortina hecha con tiras de cuentas de bambú colgaban en el vacío de la puerta del bar, para alejar las moscas. El norteamericano y la chica estaban sentados en la mesa bajo la sombra, afuera del edificio. Hacía mucho calor y el expreso de Barcelona llegaría en cuarenta minutos. Se detenía en este cruce por dos minutos y seguía a Madrid.

¿Qué tomamos?, preguntó la chica. Se había quitado el gorro y puesto sobre la mesa.
Hace calor, dijo el americano.
Tomemos cerveza
Dos cervezas, dijo el hombre hacia la cortina.
¿Grandes?, preguntó la mujer desde la entrada.
Sí, dos grandes.

La mujer trajo dos tarros de cerveza y dos portavasos de cartón. Puso las portavasos y los tarros sobre la mesa y miró al hombre y la chica. La chica miraba la fila de colinas. Eran blancas bajo el sol y el campo estaba café y seco.

Parecen elefantes blancos, dijo.
Nunca he visto uno, el hombre bebió su cerveza.
Sí, no creo que lo hayas hecho
Puede que sí, dijo el hombre. Sólo porque dices que nunca he visto uno no prueba nada

La chica miró hacia la cortina de cuentas. Escribieron algo, dijo. ¿Qué dice?
Anís del Toro. Un trago
¿Lo probamos?
Oiga, dijo el hombre a través de la cortina. La mujer salió del bar
Cuatro reales
Queremos dos Anís del Toro
¿Con agua?
¿Lo quieres con agua?
No sé, dijo la chica. ¿Sabe bien con agua?
Pues sí
¿Lo quieren con agua?, preguntó la mujer.
Sí, con agua
Sabe a regaliz, dijo la chica y puso el vaso en la mesa
Como todo
Sí, respondió la chica. Todo sabe a regaliz. Especialmente todas las cosas por las que has esperado mucho tiempo, como la absenta
Oh no empieces
Mira quién habla, dijo la chica. Yo me divertía, pasaba un buen rato
Entonces tratemos de pasar un buen rato
De acuerdo. Eso hacía. Dije que las montañas parecen elefantes blancos. ¿No te pareció acertado?
Fue acertado
Quería probar este trago. Eso es todo lo que hacemos, ¿no? Mirar cosas y probar nuevos tragos
Supongo
La chica contempló las colinas.
Son colinas hermosas, dijo. La verdad no parecen elefantes blancos. Me refería al color de su piel a través entre los árboles
¿Pedimos otra cosa?
Está bien
El viento cálido soplaba la cortina de cuentas contra la mesa
La cerveza está buena y fría, dijo.
Está estupenda, comentó la chica.
En realidad es una operación muy simple, Jig, dijo el hombre. Ni siquiera es una operación de verdad
La chica miró hacia el suelo donde descansaban las patas de la mesa
Sé que no te pasará nada, Jig. No es nada. Sólo es dejar que entre el aire
La chica no dijo nada.
Te acompañaré, estaré contigo todo el tiempo. Sólo dejan entrar al aire y lo que sigue es perfectamente natural
¿Y qué haremos después?
Estaremos bien. Como antes
¿Qué te hace pensar eso?
Eso es lo único que nos preocupa. Es lo único que nos hace infelices
La chica miró hacia la cortina de cuentas, estiró la mano y tomó dos tiras de cuentas.
Y piensas que luego estaremos bien y seremos felices
Sé que lo estaremos. No debes tener miedo. Conozco muchos que lo han hecho
Igual yo, dijo la chica. Y después se veían tan felices
Bueno, dijo el hombre, si no quieres hacerlo, entonces no. No te obligaría a hacerlo si no quisieras. Pero sé que es perfectamente simple
¿Y en verdad quieres?
Creo que es lo mejor. Pero no quiero hacerlo si tú no quieres hacerlo
¿Y si lo hago te pondrás feliz y las cosas serán como eran antes y me amarás?
Te amo ahora. Sabes que te amo
Lo sé. Pero si lo hago, ¿estará bien si digo que las cosas son como elefantes blancos y eso te gustará?
Me encantará. Me gusta pero no puedo pensar en eso ahora. Ya sabes cómo me pongo cuando me preocupa algo
Si lo hago, ¿ya nunca te preocuparás?
Ya no me preocuparé de eso porque es perfectamente simple
Entonces lo haré. Porque yo no importo
¿A qué te refieres?
Yo no importo
Pues mí me importas
Claro. Pero yo no import. Y lo haré y todo estará bien
No quiero que te sientas de esa manera
   
La chica se puso de pie y caminó hacia el final de la estación. Cruzando, del otro lado, había campos de grano y árboles a lo lardo de los estanques del Ebro. Lejos, más allá del río, montañas. La sombra de una nube se movía a través del campo de grano y ella vio el río a través de los árboles.

Pudimos tener todo esto, dijo. Podemos tener todo y cada día lo hacemos más inalcanzable
¿Qué dijiste?
Dije que pudimos tenerlo todo
Podemos tenerlo todo
No, no podemos
Podemos tener todo el mundo
No, no podemos.
Podemos ir a donde sea
No, no podemos. Ya no es nuestro
Es nuestro
No, no lo es. Y una vez que lo quitan, ya no te lo regresan
Pero no se lo han llevado
Espera y verás
Vuelve a la sombra, dijo. No debes sentirte de esa manera
No me siento de ninguna manera, dijo la chica. Yo sólo sé cosas
No quiero que hagas nada que no quieras
Ni que no sean por mi bien, dijo. Lo sé. ¿Pedimos otra cerveza?
Está bien. Pero tienes que entender
Yo entiendo, dijo la chica. ¿Podemos callarnos?

Se sentaron en la mesa y la chica contempló las colinas del lado seco del valle y el hombre la vio a ella y a la mesa

Tienes que entender, dijo él, que no quiero que lo hagas si no quieres. Estoy dispuesto a continuar si no te afectará
¿No te importa nada a ti? Podemos buscar otra manera
Claro que me importa. Pero no quiero a nadie más que a ti. No quiero a nadie más. Y sé que es perfectamente simple
Sí, sabes que es perfectamente simple
Está bien que lo tomes así pero sé lo que digo
¿Me podrías hacer un gran favor?
Haría lo que sea por ti
¿Podrías por favor por favor por favor por favor por favor por favor callarte?

No dijo nada más y miró las maletas junto a la pared. Había etiquetas de todos los hoteles en donde habían pasado la noche.

Pero no quiero que lo hagas, dijo él, no me afecta en absoluto
Voy a gritar, dijo la chica.

La mujer salió de las cortinas con dos vasos de cerveza y los puso sobre los portavasos húmedos.

El tren llega en cinco minutos, dijo.
¿Qué dijo?, preguntó la chica.
Que el tren llega en cinco minutos
La chica sonrió a la mujer, agradeciéndole
Mejor pongo las maletas del otro lado de la estación, dijo el hombre. Ella le sonrió.
De acuerdo. Hazlo y regresa para terminarnos la cerveza

Levantó las maletas pesadas y rodeó la estación hasta las vías del otro lado. Alzó la vista pero no vio el tren. De regresó, pasó por el bar, donde gente que esperaban el tren, bebían. Bebió un anís en la barra y miró a la gente. Todos esperaban con tranquilidad el tren. Saló de la cortina de cuentas. La chica, aún sentada en la mesa, le sonrió.

¿Te sientes mejor?, preguntó él.
Me siento bien, dijo ella. No tengo nada. Me siento bien.